Tu contador de gas mide el consumo en metros cúbicos, pero la factura te cobra en kWh. Para pasar de una unidad a otra se usa un factor de conversión que depende del poder calorífico del gas y que aparece indicado en la propia factura.
Igual que en la luz, la factura de gas tiene una parte fija, el término fijo, y una parte variable, que es el precio de cada kWh consumido. Para comparar ofertas hay que tener en cuenta las dos.
Si comparas solo el precio por kWh puedes llevarte sorpresas: una oferta con energía barata y un fijo alto no compensa si consumes poco gas, por ejemplo si solo lo usas para el agua caliente.
En nuestro estudio calculamos con tu consumo anual real y comparamos las ofertas de gas de más de 70 comercializadoras.
