Cambiar de comercializadora de luz o de gas es más sencillo de lo que parece. No hay cortes de suministro, no hay que cambiar el contador ni hacer obras: la instalación es la misma y solo cambia la empresa que te factura.
Para hacerlo se necesita el código CUPS del suministro, que aparece en la factura, los datos del titular y una cuenta bancaria para la domiciliación. Con eso se tramita el alta con la nueva comercializadora y la baja con la anterior.
El cambio suele completarse en pocas semanas. Antes de cambiar conviene revisar si tu contrato actual tiene permanencia, sobre todo en empresas, para evitar penalizaciones.
Si lo gestionamos nosotros, revisamos esas condiciones y nos encargamos de todo el proceso.
